Hombres bajos hay que revientan
por parecer caballeros, y caballeros altos hay que parece que a posta mueren
por parecer hombres bajos; aquéllos se levantan o con la ambición o con la
virtud, éstos se abajan o con la flojedad o con el vicio; y es menester
aprovecharnos del conocimiento discreto para distinguir estas dos maneras de
caballeros, tan parecidos en los nombres y tan distantes en las acciones
CAPÍTULO VII
De lo que pasó don Quijote con su escudero, con otros sucesos famosísimos
(Ricardo Balaca 1880)De lo que pasó don Quijote con su escudero, con otros sucesos famosísimos
al
anochecer, sin que nadie lo viese sino el bachiller, que quiso acompañarles
media legua del lugar, se pusieron en camino del Toboso, don Quijote sobre su
buen Rocinante, y Sancho sobre su antiguo rucio, proveídas las alforjas de
cosas tocantes a la bucólica, y la bolsa de dineros, que le dio don Quijote
para lo que se ofreciese. Abrazóle Sansón, y suplicóle le avisase de su buena o
mala suerte, para alegrarse con ésta o entristecerse con aquélla, como las
leyes de su amistad pedían.
Prometióselo
don Quijote, dio Sansón la vuelta a su lugar, y los dos tomaron la de la gran
ciudad del Toboso
CAPÍTULO VIII
Donde se cuenta lo que le sucedió a don Quijote yendo a ver a su señora Dulcinea del Toboso
( Salvador
Tusell 1905)Donde se cuenta lo que le sucedió a don Quijote yendo a ver a su señora Dulcinea del Toboso
En fin, otro día, al anochecer,
descubrieron la gran ciudad del Toboso, con cuya vista se le alegraron los
espíritus a don Quijote y se le entristecieron a Sancho, porque no sabía la
casa de Dulcinea, ni en su vida la había visto, como no la había visto su
señor; de modo que el uno por verla, y el otro por no haberla visto, estaban
alborotados, y no imaginaba Sancho qué había de hacer cuando su dueño le
enviase al Toboso
CAPÍTULO IX
Donde se cuenta lo que en él se verá
(Nicolás Jiménez Caballero Alpériz. 1905)Donde se cuenta lo que en él se verá
-¿Sabréisme decir,
buen amigo, que buena ventura os dé Dios, dónde son por aquí los palacios de la
sin par princesa doña Dulcinea del Toboso?
-Señor -respondió el
mozo-, yo soy forastero, y ha pocos días que estoy en este pueblo sirviendo a
un labrador rico en la labranza del campo; en esa casa frontera viven el cura y
el sacristán del lugar; entrambos o cualquier dellos sabrá dar a vuestra merced
razón desa señora princesa, porque tienen la lista de todos los vecinos del
Toboso; aunque para mí tengo que en todo él no vive princesa alguna; muchas
señoras, sí, principales, que cada una en su casa puede ser princesa.
CAPÍTULO X
Donde se cuenta la industria que Sancho tuvo para encantar a la señora Dulcinea, y de otros sucesos tan ridículos como verdaderos.
(Edición
1895, London)Donde se cuenta la industria que Sancho tuvo para encantar a la señora Dulcinea, y de otros sucesos tan ridículos como verdaderos.
Llegando el autor desta
grande historia a contar lo que en este capítulo cuenta, dice que quisiera
pasarle en silencio, temeroso de que no había de ser creído, porque las locuras
de don Quijote llegaron aquí al término y raya de las mayores que pueden
imaginarse, y aun pasaron dos tiros de ballesta más allá de las mayores.
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