DULCINEA, LA FUERZA MORAL DE DON QUIJOTE
...pues cuanto yo he alcanzado, alcanzo y alcanzare por
las armas en esta vida, todo me viene del favor que ella me da y de ser
yo suyo
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-¿Pensáis -le dijo a cabo de rato-, villano ruin, que ha de haber lugar siempre para ponerme la mano en la horcajadura, y que todo ha de ser errar vos y perdonaros yo?
-¿Pensáis -le dijo a cabo de rato-, villano ruin, que ha de haber lugar siempre para ponerme la mano en la horcajadura, y que todo ha de ser errar vos y perdonaros yo?
Pues no lo penséis, bellaco descomulgado, que sin duda lo
estás, pues has puesto lengua en la sin par Dulcinea. ¿Y no sabéis vos, gañán,
faquín, belitre, que si no fuese por el valor que ella infunde en mi brazo, que
no le tendría yo para matar una pulga?
Decid, socarrón de lengua viperina, ¿y quién pensáis que
ha ganado este reino y cortado la cabeza a este gigante, y héchoos a vos
marqués, que todo esto doy ya por hecho y por cosa pasada en cosa juzgada, si
no es el valor de Dulcinea, tomando a mi brazo por instrumento de sus hazañas?
Ella pelea en mí, y vence en mí, y yo vivo y respiro en
ella, y tengo vida y ser.
¡Oh hideputa bellaco, y cómo sois desagradecido: que os
veis levantado del polvo de la tierra a ser señor de título, y correspondéis a
tan buena obra con decir mal de quien os la hizo!
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-¡Oh, señora de mis acciones y movimientos, clarísima y
sin par Dulcinea del Toboso! Si es posible que lleguen a tus oídos las
plegarias y rogaciones deste tu venturoso amante, por tu inaudita belleza te
ruego las escuches; que no son otras que rogarte no me niegues tu favor y
amparo, ahora que tanto le he menester. Yo voy a despeñarme, a empozarme y a
hundirme en el abismo que aquí se me representa, sólo porque conozca el mundo
que si tú me favoreces, no habrá imposible a quien yo no acometa y acabe.
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