DE DON QUIJOTE
-Y así, forzado deste deseo,
él mismo ensilló a Rocinante y enalbardó al jumento de su escudero, a
quien también ayudó a vestir y a subir en el asno.
---
...este pobre de Sancho Panza, mi
escudero, que es el mejor hombre del mundo
DE SANCHO
-Señor, quien quiera que seáis
hacednos merced y beneficio de darnos un poco de romero, aceite, sal y vino,
que es menester para curar uno de los mejores caballeros andantes que hay en la
tierra, el cual yace en aquella cama, malferido por las manos del encantado
moro que está en esta venta.
---
-De nuevo tornó a llorar Sancho,
oyendo de nuevo las lastimeras razones de su buen señor, y determinó de no
dejarle hasta el último tránsito y fin de aquel negocio. Destas lágrimas y
determinación tan honrada de Sancho Panza saca el autor desta historia que
debía de ser bien nacido, y, por lo menos, cristiano viejo.
---
-Mas, bien puede estar seguro
que, de aquí adelante, no despliegue mis labios para hacer donaire de las cosas
de vuestra merced, si no fuere para honrarle, como a mi amo y señor
natural.
---
Yo, señor Sansón, no pienso
granjear fama de valiente, sino del mejor y más leal escudero que jamás sirvió
a caballero andante. (4,II)
---
-Tonto, pero valiente -respondió
el del Bosque-, y más bellaco que tonto y que valiente. (El escudero hablando
de su señor El Caballero del Bosque)
-Eso no es el mío -respondió
Sancho-: digo, que no tiene nada de bellaco; antes tiene una alma como un
cántaro: no sabe hacer mal a nadie, sino bien a todos, ni tiene malicia alguna:
un niño le hará entender que es de noche en la mitad del día, y por esta
sencillez le quiero como a las telas de mi corazón, y no me amaño a dejarle,
por más disparates que haga (XIII,II)
LA LEALTAD DE DE AMBOS EN SOSPECHA
(Sancho)
-Ama de Satanás, el sonsacado, y el destraído, y el llevado por esos
andurriales soy yo, que no tu amo; él me llevó por esos mundos, y vosotras os
engañáis en la mitad del justo precio; él me sacó de mi casa con engañifas,
prometiéndome una ínsula, que hasta agora la espero
---
(Don Quijote)
-Mucho me pesa, Sancho, que hayas dicho y digas que yo fui el que te saqué de
tus casillas, sabiendo que yo no me quedé en mis casas; juntos salimos, juntos
fuimos y juntos peregrinamos; una misma fortuna y una misma suerte ha corrido
por los dos: si a ti te mantearon una vez, a mí me han molido ciento, y esto es
lo que te llevo de ventaja.
-Eso estaba puesto en razón
-respondió Sancho-, porque, según vuestra merced dice, más anejas son a los
caballeros andantes las desgracias que a sus escuderos.
-Engáñaste, Sancho -dijo don
Quijote-; según aquello: quando caput dolet..., etcétera.
-No entiendo otra lengua que la
mía -respondió Sancho.
-Quiero decir -dijo don Quijote-
que cuando la cabeza duele, todos los miembros duelen; y así, siendo yo tu amo
y señor, soy tu cabeza, y tú mi parte, pues eres mi criado; y por esta razón el
mal que a mí me toca, o tocare, a ti te ha de doler, y a mí el tuyo.
-Así había de ser -dijo Sancho-;
pero cuando a mí me manteaban como a miembro, se estaba mi cabeza detrás de las
bardas, mirándome volar por los aires, sin sentir dolor alguno; y pues los
miembros están obligados a dolerse del mal de la cabeza, había de estar
obligada ella a dolerse dellos.
-¿Querrás tú decir agora, Sancho
-respondió don Quijote-, que no me dolía yo cuando a ti te manteaban? Y si lo
dices, no lo digas ni lo pienses; pues más dolor sentía yo entonces en mi
espíritu que tú en tu cuerpo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario