viernes, 22 de junio de 2018

CAPÍTULOS XIX AL XXI. LAS BODAS DE CAMACHO


CAPÍTULOS  DEL XIX AL XXI (Las bodas de Camacho)

CAPÍTULO XIX
Donde se cuenta la aventura del pastor enamorado, con otros en verdad graciosos sucesos


                                                                  (Tony Johannot. 1836)                                       


Poco trecho se había alongado don Quijote del lugar de don Diego, cuando se encontró con dos como clérigos o como estudiantes y con dos labradores que sobre cuatro bestias asnales venían caballeros. El uno de los estudiantes traía, como en portamanteo, en un lienzo de bocací verde envuelto, al parecer, un poco de grana blanca y dos pares de medias de cordellate; el otro no traía otra cosa que dos espadas negras de esgrima, nuevas, y con sus zapatillas. Los labradores traían otras cosas que daban indicio y señal que venían de alguna villa grande, donde las habían comprado, y las llevaban a su aldea; y así estudiantes como labradores cayeron en la misma admiración en que caían todos aquellos que la vez primera veían a don Quijote, y morían por saber qué hombre fuese aquél tan fuera del uso de los otros hombres.

CAPÍTULO XX
Donde se cuentan las bodas de Camacho el rico, con el suceso de Basilio el pobre 

(Tony Johannot. 1836)



-Hermano, este día no es de aquellos sobre quien tiene jurisdicción la hambre, merced al rico Camacho. Apeaos y mirad si hay por ahí un cucharón, y espumad una gallina o dos, y buen provecho os hagan.
-No veo ninguno -respondió Sancho.
-Esperad -dijo el cocinero-. ¡Pecador de mí, y qué melindroso y para poco debéis de ser!
Y diciendo esto, asió de un caldero, y encajándole en una de las medias tinajas, sacó en él tres gallinas y dos gansos, y dijo a Sancho:
-Comed, amigo, y desayunaos con esta espuma, en tanto que se llega la hora de yantar.
-No tengo en qué echarla -respondió Sancho.
-Pues llevaos -dijo el cocinero- la cuchara y todo; que la riqueza y el contento de Camacho todo lo suple.



CAPÍTULO XXI
Donde se prosiguen las bodas de Camacho, con otros gustosos sucesos 
(Grabado de 1810)

-Teneos, señores, teneos; que no es razón toméis venganza de los agravios que el amor nos hace; y advertid que el amor y la guerra son una misma cosa, y así como en la guerra es cosa lícita y acostumbrada usar de ardides y estratagemas para vencer al enemigo, así en las contiendas y competencias amorosas se tienen por buenos los embustes y marañas que se hacen para conseguir el fin que se desea, como no sean en menoscabo y deshonra de la cosa amada
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