ü -La honra y las virtudes son adornos del alma, sin las
cuales el cuerpo, aunque lo sea, no debe de parecer hermoso.(I)
ü La
honra puédela tener el pobre, pero no el vicioso: la pobreza puede anublar a la
nobleza, pero no escurecerla del todo.(II)
ü -Dígolo -replicó don Quijote-, porque soy enemigo de que
se quite la honra a nadie
ü ...quizá toparemos con aquel hombre que vimos, el cual,
sin duda alguna, no es otro que el dueño de nuestro hallazgo. A lo que Sancho
respondió:
-Harto mejor sería no buscalle, porque si le hallamos y acaso fuese el dueño
del dinero, claro está que lo tengo de restituir; y así, fuera mejor, sin hacer
esta inútil diligencia, poseerlo yo con buena fe hasta que, por otra vía menos
curiosa y diligente, pareciera su verdadero señor; y quizá fuera a tiempo que
lo hubiera gastado, y entonces el rey me hacía franco.
-Engáñaste en eso, Sancho -respondió don Quijote-; que, ya que hemos caído en
sospecha de quién es el dueño, cuasi delante, estamos obligados a buscarle y
volvérselos; y, cuando no le buscásemos, la vehemente sospecha que tenemos de
que él lo sea nos pone ya en tanta culpa como si lo fuese. Así que, Sancho
amigo, no te dé pena el buscalle, por la que a mí se me quitará si le hallo.
(I)
ü -Verdad será que él debía de ir caballero, como vuestra
merced dice -respondió Sancho-, pero hay grande diferencia del ir caballero al
ir atravesado como costal de basura. A lo cual respondió don Quijote: Las
feridas que se reciben en las batallas, antes dan honra que la quitan.(I)
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