ü
No más: cesen
mis alabanzas -dijo a esta sazón don Quijote-, porque soy enemigo de todo
género de adulación; y, aunque ésta no lo sea, todavía ofenden mis castas
orejas semejantes pláticas.
ü
-la alabanza
propria envilece (Cervantes repite dos veces esta sentencia y las dos en el capítulo 16, del
primero y del segundo tomo)
ü
yo soy don Quijote de la Mancha,
por otro nombre llamado el Caballero de la Triste Figura; y puesto que las
propias alabanzas envilecen, esme forzoso decir yo tal vez las mías, y esto se
entiende cuando no se halla presente quien las diga
No hay comentarios:
Publicar un comentario