ü De
lo del ser otra vez manteado, no digo nada, que semejantes desgracias mal se
pueden prevenir, y si vienen, no hay que hacer otra cosa sino encoger los
hombros, detener el aliento, cerrar los ojos y dejarse ir por donde la suerte y
la manta nos llevare. (Sancho Panza)
ü «Y
cuando así no sea -respondió el lastimado Durandarte con voz desmayada y baja-,
cuando así no sea, ¡oh primo!, digo, paciencia y barajar»;
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