-Yo
agradezco tu buena intención, amigo Sancho -respondió don Quijote-, mas
quiérote hacer sabidor de que todas estas cosas que hago no son de burlas, sino
muy de veras; porque de otra manera, sería contravenir a las órdenes de
caballería, que nos mandan que no digamos mentira alguna, pena de relasos, y el
hacer una cosa por otra lo mesmo es que mentir.
ü -No
se pueden ni deben llamar engaños -dijo don Quijote los que ponen la mira en
virtuosos fines. (Sobre el engaño de Quiteria, quien fingió herirse por no casarse con el rico Camacho porque amaba a Basilio el pobre)
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