CAPÍTULOS DEL 41,42,43,49,60
CAPÍTULO LVI
De la descomunal y nunca vista batalla que pasó entre don Quijote de la Mancha
y el lacayo Tosilos, en la defensa de la hija de la dueña doña Rodríguez.
...viéndole
partir su buen escudero Sancho, dijo a grandes voces:
-¡Dios te
guíe, nata y flor de los andantes caballeros! ¡Dios te dé la vitoria, pues
llevas la razón de tu parte!
CAPÍTULO LVII
Que trata de cómo don Quijote se despidió del duque y de lo que le sucedió con la discreta y desenvuelta Altisidora, doncella de la duquesa.
Que trata de cómo don Quijote se despidió del duque y de lo que le sucedió con la discreta y desenvuelta Altisidora, doncella de la duquesa.
Esto pasaba entre sí
Sancho el día de la partida; y saliendo don Quijote, habiéndose despedido la
noche antes de los duques, una mañana se presentó armado en la plaza del
castillo. Mirábanle de los corredores toda la gente del castillo, y asimismo
los duques salieron a verle. Estaba Sancho sobre su rucio, con sus alforjas,
maleta y repuesto, contentísimo, porque el mayordomo del duque, el que fue la
Trifaldi, le había dado un bolsico con docientos escudos de oro, para suplir
los menesteres del camino, y esto aún no lo sabía don Quijote.
CAPÍTULO LVIII
Que trata de cómo menudearon sobre don Quijote aventuras tantas, que no se daban vagar unas a otras.
Que trata de cómo menudearon sobre don Quijote aventuras tantas, que no se daban vagar unas a otras.
Cuando don Quijote se vio en la campaña rasa, libre y
desembarazado de los requiebros de Altisidora, le pareció que estaba en su
centro, y que los espíritus se le renovaban para proseguir de nuevo el asunto
de sus caballerías, y volviéndose a Sancho, le dijo:
-La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a
los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que
encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra,
se puede y debe aventurar la vida...
CAPÍTULO LIX
Donde se cuenta del extraordinario suceso, que se puede tener por aventura, que le sucedió a don Quijote.
Donde se cuenta del extraordinario suceso, que se puede tener por aventura, que le sucedió a don Quijote.
-Quienquiera
que dijere que don Quijote de la Mancha ha olvidado, ni puede olvidar, a
Dulcinea del Toboso, yo le haré entender con armas iguales que va muy lejos de
la verdad; porque la sin par Dulcinea del Toboso ni puede ser olvidada, ni en
don Quijote puede caber olvido: su blasón es la firmeza, y su profesión, el
guardarla con suavidad y sin hacerse fuerza alguna.
CAPÍTULO LX
De lo que sucedió a don Quijote yendo a Barcelona.
De lo que sucedió a don Quijote yendo a Barcelona.
Halló Roque Guinart a sus
escuderos en la parte donde les había ordenado, y a don Quijote entre ellos,
sobre Rocinante, haciéndoles una plática en que les persuadía dejasen aquel
modo de vivir tan peligroso así para el alma como para el cuerpo; pero como los
más eran gascones, gente rústica y desbaratada, no les entraba bien la plática
de don Quijote
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